ÉRASE UNA VEZ… LA FARMACIA

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En esta sección encontrarás productos de la Oficina de Farmacia.

Tanto si entras en la farmacia y los ves, como si los anuncian y por si tu vecina te lo ha contado. Pretendo sacarte de dudas de para qué sirve (indicación), cómo tomarlo (vía de administración y posología), hablarte de sus efectos secundarios, interacciones y contraindicaciones (esta parte no te lo cuenta tu vecina)…

Pero antes de nada, si me dejas, te hablaré de la Historia de la Farmacia.

 

SIGNIFICADO DE FARMACIA

Farmacia es una palabra derivada del griego “pharmakon”, que significa cura, remedio, antídoto, droga…

Además del significado intrínseco de la palabra, la farmacia ha sido un refugio donde encontrar el remedio al mal aquejado, la mayoría de las veces gracias a las boticas, y en otras muchas, gracias al consejo y apoyo emocional del farmacéutico.

 

EN LOS COMIENZOS DE LA VIDA

Ya en el paleolítico (hace 80000 años) se usaban vegetales. Del periodo  neolítico se sabe que en la zona norte de Irak y en la actual Suiza utilizaba grandes cantidades de plantas medicinales.

A partir del 4.000 a. C. empezaron a surgir las civilizaciones en África y Asia. Fue en Mesopotamia donde nació la relación inseparable entre enfermedad y medicamento. En esta época se consideraba la enfermedad como consecuencia a un mal acto, un pecado. Por ello, el remedio a la enfermedad se mezclaba con la ideología religiosa, encontrándonos rituales en los que se mezclaban plegarias, ofrendas, sacrificios y purificaciones o pharmacon a base de drogas. De esta época nacen los primeros remedios farmacológicamente activos a base de plantas, minerales y animales de los cuales muchos se siguen usando. El documento más importante del antiguo Egipto es el Papiro de Ebers (1.500 a. C.) donde aparecen referenciadas 811 prescripciones y 700 fármacos.

EN EL ORIENTE…

Viajando de continente en China se han encontrado tablillas de bambú, aproximadamente del 500 a. C., donde hablan de la preparación de fármacos, cómo elaborarlos, sus dosis, su vía de administración, etc. Durante las sucesivas dinastías se fueron realizando volúmenes escritos denominados pen-t´sao, hasta el día de hoy. La filosofía china se base en el equilibrio de las fuerzas vitales, el yin y el yang.

La civilización hindú a partir del 1.500 a. C., seguían la filosofía ayurveda, que contenía 8 secciones relativas a la medicina y la salud. Los principales compuestos médicos védicos estaban hechos con vegetales. Estos medicamentos fueron luego comercializados por los romanos. Después de unos siglos, de la India surgió la Alquimia Tántrica basada en compuestos inorgánicos.

LOS CLÁSICOS ROMANOS Y GRIEGOS

Volviendo a las civilizaciones occidentales nos quedamos con la griega. Los griegos consiguen separar la enfermedad de la religión y la superstición. Se plantean la duda de todo y buscan remedios mediante la práctica y su demostración.

Superponiéndose a la cultura griega aparece la romana. Destaca su gran cantidad de pensadores y escuelas derivadas de este pensamiento tan activo. En cuanto a la farmacia y la medicina estaban influidas por los sofistas (filósofos): Pitágoras, Empédocles, Demócrito… De todo ello se deriva la medicina más conocida que es la Hipocrática y de esta el Tratamiento Hipocrático basado en la curación por antología, lo que hoy llamamos alopatía.

Más tarde, en Alejandría, tanto Erófilo de Calcedonia como Erasistrato de Chio fueron desarrollando los conocimientos de las escuelas griegas. Ampliando los conocimientos en anatomía y fisiología y a su vez aumentando el conocimiento del efecto de los compuestos farmacológicos en el cuerpo, todo ello en base a la práctica y observación, es el principio de la farmacología moderna. Importante el trabajo de Mitrídates que se especializó en toxicología, de manera que buscó el antídoto a muchas drogas.

En la época grecorromana se suceden distintos médicos-farmacólogos que dejan plasmado todo su conocimiento en libros, volúmenes de auténtica biografía de ensayo, error y acierto. Un compendio de enfermedades y fármacos, utilizados hasta hoy. Entre ellos: Aurelio Cornelio Celso, Cecilio Segundo Plinio, Pedanius Dioscórides (padre de la botánica) y por supuesto Galeno. Galeno es considerado el padre de la farmacia puesto que estudió y clasificó todos los medicamentos hasta ahora conocidos, clasificándolos, proponiendo sus cualidades, sus dosis terapéuticas, su preparación, la administración y la duración de tratamiento.

EL LEGADO DE LA CULTURA ÁRABE

Dejando atrás a Roma, nos trasladamos al Islam. Durante el siglo VIII, Gabir Ilon Hayyan, conocido como Geber fue destacado por sus trabajos con la alquimia. Los árabes consideran más importante la dietética que la farmacología como método de curación. De manera sucesiva irán apareciendo médicos árabes que dejan escritas auténticas joyas de la terapeútica aplicada: Avicena, Avenzoar, Averroes. El más importante fue Mesué el Joven denominado como el Príncipe de la farmacia y el evangelista de los farmacéuticos, que influirá en las farmacopeas del renacimiento.

En la Edad Media, entramos en la Cristiandad y con ello se pierde parte de la cultura egipcia, griega y romana. El conocimiento y estudio se fue especializando y haciéndose único en espacios distinguidos como escuelas catedralicias y más tarde, universitarias. De manera, que los que podían ser médicos, boticarios y demás estudiados eran los clérigos que se dedicaban al estudio por tiempo completo.

Es durante esta época cuando empieza a despertar la crítica a lo conocido. Donde aparecen los primeros rebeldes del conocimiento que quieren ir más allá de lo que simplemente se ve. Es el caso de Roger Bacon que fue perseguido por brujo, así como Arnau Vilanova también condenado por la iglesia por sus extravagancias.

Es en el Código de las 7 Partidas de Alfonso el X El Sabio donde aparece por primera vez el nombre de Boticario, en el año 1217. También es en este siglo cuando se empiezan a denominar Apotecas a las farmacias. Y de todo ello, nace el gremio de farmacéuticos. Este es un punto de inflexión en el que la figura del farmacéuticos aparece legislada, regulándose y necesitando u permiso oficial para ejercer como tal, tras haber demostrado sus conocimientos.

EL RENACER DE LAS CIENCIAS

Nos situamos en el Renacimiento y el gran maestro médico-farmacéutico es Paracelso. Paracelso fue querido y odiado por sus compañeros, debido a teorías que rompían con lo establecido hasta el momento. Pensaba que la cura de la enfermedad estaba en la química y buscó en la alquimia el remedio, de aquí nace el Concepto de Arcano: “ente inmortal existente en todo lo que cura, es decir algo inmaterial que tiene en sí poder de generar, transformar, cambiar y renovar los cuerpos, produciendo o protegiéndolos de la enfermedad y así influyendo directamente sobre la vida”.

Con el descubrimiento del Nuevo Mundo, se traen nuevas drogas de las Américas, de los más conocidos y utilizados hasta hoy es el Bálsamo de Tolú y el Bálsamo de Perú. Suenan nombres de botánicos y farmacéuticos como Nicolás Monades, García Da Orta, Francisco Hernández, Juan Badianus, entre otros.

Es en el siglo XVI cuando más se evitó el intrusismo a la profesión farmacéutica. El emperador Carlos V exige un examen de conocimientos tanto a estudiantes de farmacia, médicos y cirujanos y siempre que sean hombres mayores de 25 años, que supieran latín y tuvieran mínimo cuatro años de práctica en una botica autorizada. Fijaros que entonces, las mujeres no podíamos trabajar como tal, os recomiendo la novela “La hija del boticario”.

Tras esta época aparecen las ciencias experimentales y sus grandes científicos como Francis Bacon, René Descartes, Isaac Newton, Galileo Galilei, etc. junto con todos los artilugios creados para el desarrollo y conocimiento de la ciencia. La farmacia también intenta desarrollarse bajo la mira del ensayo con Le Fèbre, Davisson, Robert Boyle, Becher y Sthal. Nicolás Lemery diseccionó la farmacéutica en tres ramas: Química, Materia Farmacéutica y Farmacia práctica.

Durante este siglo XVII se enfrentaron dos grandes vertientes por un lado la Yatroquímica  de Paracelso que recorrió Europa frente a la Galénica que se estancó en España y Francia, países más conservadores. El médico Philibert Guibert publicó “Le medecin charitable” un compendio de remedios caseros para ser elaborados por cualquiera en su casa. Se dijo que esta obra arruinó a muchos boticarios. También en esta época, vuelve el intrusismo religioso y destacan Fray Cavalieri y Fray Paladini. Es en esta época, cuando aparecen las Farmacopeas exclusivas de cada país: la Alemana, la Italiana, la Inglesa, la Española… e incluso por ciudades como fue en el caso de los Países Bajos.

DE LA LUZ DEL CONOCIMIENTO AL DÍA DE HOY

La Ilustración trajo consigo una revolución en la medicina, química y botánica que fue decisiva para la farmacia. En el campo de la botánica las clasificaciones de Linneo consiguieron renovar los medicamentos hasta ahora conocidos. El químico Antoine de Lavoisie presentó una nueva nomenglatura química con la que se identificó composiciones químicas y se mejoró las farmacopeas. Los médicos empezaron a experimentar con vacunas, como la viruela. Y en este momento, cuando empiezan a crearse las Patentes Farmacéuticas, fue Inglaterra el primer país que autorizó la venta exclusiva de un medicamento.

Ya casi en nuestra época, a partir del siglo XIX, toda la ciencia se basa en su estudio y su comprobación mediante ensayos clínicos. En la medicina se completó el conocimiento de la anatomía humana, en cuanto a la química junto con la física se fue abriendo el panorama de la materia diseccionando su conocimiento en química orgánica, inorgánica, físico-química y bioquímica.

En las farmacias se empiezan a vender las Especialidades, que se define como “medicamento preparado en un laboratorio y autorizado especialmente para ser despachado en las farmacias con un nombre comercial registrado” (del diccionario de Doña María Moliner). Debido a la demanda, el farmacéutico hasta ahora investigador y productor, tuvo que trasladar su fabricación en la rebotica al Laboratorio, es este momento en el que surge la Industria Farmacéutica. Ya metidos en el siglo XX, como la pólvora, se empiezan a comercializar especialidades como las Vitaminas y los Antimicrobianos.

LA OFICINA DE FARMACIA EN ESPAÑA

En España la Farmacia está totalmente reglada por la Ley 16/1997, de 25 de abril, de regulación de servicios de las Oficinas de Farmacia. En la actualidad trabajan en las oficinas de farmacia españolas más de 45.000 farmacéuticos, entre todos sus distintos grados (titulares, adjuntos, regentes…). Los fármacos se regulan a través de La Agencia Española y Productos sanitarios (AEMPS).

Para llegar a ser farmacéutico hay que graduarse en cualquiera de las 22 facultades de Farmacia que hay repartidas por toda España. El Grado de Farmacia pertenece a la rama de “Ciencias de la Salud”, consta de cinco años en los que hay teoría y mucha práctica. El punto final de esta carrera está en las Prácticas Tuteladas en Oficina de Farmacia o en Farmacia Hospitalaria.

La labor del farmacéutico en la oficina de farmacia no solo conlleva dispensar medicamentos y productos sanitarios, además realiza asesoramiento y consejo en materia del medicamento y en cuestiones relacionadas con la salud. Es decir, existe una Atención Farmacéutica, por lo que se reconoce al farmacéutico como agente de salud.

 

Pero no solo encontrarás farmacéuticos detrás del mostrador dispensando medicamentos, su campo de acción es muy amplio: Farmacia Hospitalaria, Industria Farmacéutica, Distribución, Dermofarmacia, Alimentación, Ortopedia, Laboratorio Clínico, Docencia

 

 

 

 

Imagen: Cartel conmemorativo “Día Mundial del Farmacéutico 2017”,

descargada de www.Portalfarma.com

 

Ahora que ya sabes, de dónde venimos y a lo que nos dedicamos,

No dudes en preguntarnos tus dudas,

Te asesoraremos con todo lo que nos han enseñado durante siglos.

 

FUENTES