Cómo escribimos

Cada artículo se escribe para una pregunta concreta y se revisa antes de publicarse.

Lo que decimos de un medicamento —qué principios activos lleva, en qué cantidad por unidad, si necesita receta— lo leemos en su ficha técnica o su prospecto en CIMA (AEMPS) y ponemos la fecha de la consulta. Cuando una ficha cambia, el artículo se revisa.

No publicamos posología: ni dosis, ni cada cuántas horas, ni cuánto al día. Enlazamos el prospecto oficial, que es donde está y donde se actualiza.

No decimos cuál es «el mejor» medicamento. Explicamos qué lleva cada uno, para qué síntoma sirve cada componente y quién debe evitar cuál, para que la conversación con tu farmacéutico sea más corta y mejor.

No inventamos cifras. Si un dato no se puede comprobar en una fuente primaria, el artículo lo dice y enlaza dónde buscarlo.

Nada de esto es consejo médico ni farmacéutico.