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HIPERMEABILIDAD INTESTINAL

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Si sufres problemas digestivos (gases, inflamación, síndrome de intestino irritable…), alergias de origen inespecífico, cansancio, problemas de piel… puede que tengas hipermeabilidad intestinal.

El intestino es un puerto de intercambio de mercancías y si todo funciona correctamente, no aparecen efectos indeseados. Pero si no hay un buen reparto de sustancias, comienza a aparecer síntomas en cascada que pueden repercutir en todo el cuerpo.

Teresa Bonín, en su blog, nos cuenta todo acerca de la hipermeabilidad intestinal: “Apoyo nutricional de la Hipermeabilidad Intestinal”.

Cerebro e intestino

Te hago un resumen, pero no dejes de visitar el artículo original.

¿QUÉ ES LA HIPERMEABILIDAD INTESTINAL?

El intestino con distintos sistema barrera, es capaz de absorber determinados nutrientes y eliminar otros. Así como evitar que penetren organismos y toxinas patógenos.

Cuando estos “derechos de admisión” fallan, aumentan las sustancias que absorbe el intestino y pasan a sangre y de ahí a células y órganos. Esto es lo que llamamos Hipermeabilidad intestinal.

CONSECUENCIAS

Debido a la importancia del intestino por su conexión con el resto del cuerpo las consecuencias no solo son digestivas: gases, hinchazón, diarrea, estreñimiento, síndrome de intestino irritable…

También se puede relacionar con alergias, asmas, depresión, cansancio, problemas de piel, enfermedades autoinmunes…

Vellosidades

LA ALIMENTACIÓN: PREVENCIÓN Y MEJORA

Hay alimentos irritantes o que empeoran el funcionamiento, ya deteriorado, del intestino  y que debes evitar:

  • Trigo
  • Productos lácteos
  • Alimentos azucarados
  • Alcohol
  • Alimentos procesados (grandes dosis de grasas trans y oxidadas)

Otros alimentos te ayudan a equilibrar el ritmo intestinal y función, y por tanto, a reducir sintomatología de hipersensibilidad intestinal:

  • Alimentos con glutamina: carne, pescado y huevos.

La glutamina mantiene las células intestinales en correcto estado.

  • Alimentos con zinc: mariscos, crustáceos, carnes rojas, lácteos, huevos y cereales integrales.

El zinc mantiene la integridad de mucosas, tiene efecto antiinflamatorio.

  • Té verde: por su poder antioxidante.
  • Prebióticos: los nutrientes de nuestra microbiota intestinal, necesaria para el correcto funcionamiento de todas las propiedades del intestino.
  • Probióticos: colaboran con nuestras propia microbiota intestinal fortaleciéndola, complementándola.
  • Vitamina A: lácteos, huevos, hígado, espinacas, zanahorias, albaricoques…

La vitamina A interviene en muchas funciones pero todas ellas acaban protegiendo el tejido intestinal.

Frutas frescas

CUÍDATE TÚ, CUIDARÁS TU INTESTINO

Ya sabes que para mí es muy importante la alimentación, unos hábitos saludables, pero no es lo único.

Conseguir sobrellevar épocas de estrés, practicar regularmente algún deporte o realizar actividad física, respetar las revisiones médicas y evitar deficiencias nutricionales. No tomar tóxicos (tabaco, alcohol, automedicación…)

Cuídate, por dentro y lo notarás por fuera.

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FUENTES:

  • La glutamina; un aminoácido muy especial. Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
    Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.
  • El zinc: oligoelemento esencial. Hosp. vol.22 no.1 Madrid ene./feb. 2007
  • Manual de Nutrición y Dietética. Ángeles Carbajal Azcona. Departamento de Nutrición. Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid

 

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